Semana 29. 204/161
Apolinar.

El popular kebab nació e 1970 cuando a Mahmut Aygun, un turco afincado en Berlín, le dio por servir tiras de carne dentro de un pan de pita. Lo bautizó como doner kebab por la palabra turca dondurmek, que significa asado “giratorio”.

.- Todas las Historias extra-ordinarias

.- Todos los capítulos de Tantos hombres y tan poco tiempo

Semana 29. 203/162
Magdalena.

El 30% de un huevo es yema, un 60% clara y un 10% cáscara. En la yema se encuentran grasa y micronutrientes. La clara está formada por agua (85%) y proteínas (11%). Unos dos huevos medianos tienen 100 gramos comestibles.

.- Todas las Historias extra-ordinarias

.- Todos los capítulos de Tantos hombres y tan poco tiempo

Semana 29. 202/163
Daniel.

William Mckinley, presidente de los EE.UU. entre 1897 y 1901, no solo era famoso por sus escaso conocimientos geográficos (cuando le anunciaron la toma de Manila tuvo que mirar en un mapa dónde estaba el lugar que había invadido) sino también por sus manías supersticiosas. Acostumbraba a no llevar escolta pero siempre lucía un clavel rojo en la solapa de su chaqueta. Un una de sus visitas a la Exposición Panamericana de Buffalo (Nueva York) una niña le pidió que le regalara su característica flor. Se la dio y, unos minutos después, un anarquista le disparó dos veces. La primera bala le fue extraída; la segunda acabó con su vida. Curiosamente en esa exposición se presentaba la primera máquina de rayos X, pensaron en utilizarla para detectar en qué parte del cuerpo estaba la segunda bala, pero ante las dudas sobre el funcionamiento de una máquina tan reciente, desistieron.

.- Todas las Historias extra-ordinarias

.- Todos los capítulos de Tantos hombres y tan poco tiempo

Semana 29. 201/164
Elías.

Hace más de 5.000 años en Mesopotamia los niños jugaban con unos huesos de cordero llamados tabas. Tenían distintas formas en cada cara, así que el juego trataba de lanzarlos para ver qué cara quedaba con la vista hacía arriba. Los niños del antiguo Egipto perseguían pelotas hechas de juncos, mientras que las niñas de las clases altas jugaban con casitas en miniatura y muñecos a los que maquillaban. En el siglo XVI se pusieron de moda los autómatas: muñecos articulados que podían moverse solo gracias a un dispositivo mecánico. A partir del siglo XX, en 1922, Joshua Lionel Cowen inventó el primer tren eléctrico, incorporando así la electricidad a los juguetes. Más o menos en la misma época, el nacimiento del automóvil hizo que aparecieran los coches de juguete. En 1948 se aplicó por primera vez el plástico a una muñeca. Esta “revolución” hizo que los juguetes se abarataran muchísimo y estuvieran al alcance de más niños.

.- Todas las Historias extra-ordinarias

.- Todos los capítulos de Tantos hombres y tan poco tiempo

Semana 35. 242/123
Sacha.

Entre el 23 y 28 de agosto de 1973 un grupo de atracadores retuvo como rehenes a los empleados de un banco en la capital sueca. Tras días de secuestro las víctimas fueron liberadas; pero para sorpresa de todos, se negaron a testificar en contra de sus secuestradores, mostrando un grado de simpatía hacia sus acciones absolutamente insólito dadas las circunstancias. Tal es así, que tras cumplir condena por el atraco, uno de los delincuentes acabó por contraer matrimonio con una de las rehenes. Nacía así “oficialmente” el llamado Síndrome de Estocolmo que padecen todas aquellas personas que, siendo rehenes durante un secuestro, empatizan con sus captores, justifican sus acciones e incluso llegan a asumir y consentir su privación de libertad generando un vínculo afectivo con el agresor. Estos síntomas se pueden presentar también en otros contextos afectando a víctimas de violencia de género, prisioneros de guerra, integrantes de una secta o víctimas de abusos. Se calcula que hasta un 27% de rehenes víctimas de secuestros registrados han desarrollado en diverso grado los síntomas del Síndrome de Estocolmo.

.- Todas las Historias extra-ordinarias

.- Todos los capítulos de Tantos hombres y tan poco tiempo

Semana 29. 200/165
Arsenio. Áurea.

Las huellas dactilares se empiezan a formar en el feto de 10 semanas. Aunque no se sabe exactamente como se forman parece que son el resultado de un proceso en el que están implicadas las tensiones que se acumulan en las diferentes capas de la piel mientras se desarrolla el feto en el útero. Su patrón de curvas y espirales es único y no cambia durante la vida. Ni siquiera los gemelos las tienen iguales. En el caso de quemaduras o cortes tardarán en volver a la normalidad unos 30 días. Con la edad, la piel de la yema de los dedos se van volviendo menos elásticas y las crestas de las huellas se hacen más gruesas. Pero eso no hace que cambien, aunque sí es más difícil tomar las huellas o escanearlas en personas de edad avanzada. Los criminólogos las clasifican en tres tipos: la natural, que es la huella tal cual en el dedo; la artificial, la que aparece cuando se pasa el dedo por tinta y se deja marcada en un papel, y la latente, que es la que se deja en los objetos que se toquen, invisible.

.- Todas las Historias extra-ordinarias

.- Todos los capítulos de Tantos hombres y tan poco tiempo

Semana 29. 199/166
Federico.

Resulta difícil saber si los recién nacidos sueñan ya que, obviamente, no pueden contárnoslo, y las técnicas de neuroimagen tampoco establecen qué pasa exactamente por sus cabezas durante el tiempo que dedican a dormir, entre dieciséis y dieciocho horas al día. Lo que sí sabeos es que el 50% de su descanso entra en la llamada fase REM, mientras que para los adultos esta etapa -la más onírica e intensa desde el punto de vista de la actividad cerebral- solo ocupa el 25%. Así que la maduración mental implicaría, en teoría, soñar menos. Las únicas pistas sobre lo que sienten los bebés cuando duermen son sus gestos: mueven las cejas, hacen mohines… y sonríen mucho. Esto hace suponer que las pesadillas llegan más tarde, a partir de los dos o tres años, cuando la angustia y los conflictos emocionales se instalan en la psique del niño.

.- Todas las Historias extra-ordinarias

.- Todos los capítulos de Tantos hombres y tan poco tiempo